viernes, 21 de noviembre de 2014

Selva Negra y Baviera (III)

Día 8: Chiemsee
Desde el camping nos acercamos a Prien am Chiemsee buscando el puerto para coger un barco y poder visitar las islas del lago, de nuevo parkings de pago para los turistas, pero como ya es habitual en nosotros nos acercamos al Lidl a comprar algo de comida y dejamos allí a Manuelita. Siguiendo las vías del antiguo tren de vapor, al que puedes subir para llegar antes al puerto, hay un camino señalizado con una corona amarilla en el suelo indicando que en una de las islas puedes visitar otro de los palacios de Luis II de Baviera, el Schloss Herrenchiemsee inspirado en Versalles, situado en la isla más grande o Herreninsel.
En el embarcadero compramos un tour que te permite visitar las tres islas del lago y subir y bajar del barco tantas veces quieras. Primero vamos a Herreninsel y comemos en un restaurante de la isla con vistas al lago y a la isla de Fraueninsel, caminata después de comer hasta el palacio que parece un Versalles en miniatura. Las otras dos islas las vimos desde el barco ya que debido a la hora no nos daba tiempo a bajar y llegar a tiempo para el último barco hacia Prien, por lo que si se quieren visitar todas las islas conviene madrugar y montarse en el barco a primera hora de la mañana. Lo más bonito de este paseo en barco son los Alpes al fondo, encima del lago lleno de barquitas de vela y kayaks.

Schloss Herrenchiemsee

 Día 9: Regensburg
Altes Rathaus
Nombre alemán de Ratisbona, antigua capital de Baviera y según dicen una de las ciudades más bonitas de Alemania. Cuando llegamos con Manuelita encontramos verdaderas dificultades para aparcar puesto que debido a la altura de la furgoneta no entramos en los parking aledaños al centro y además está prohibido circular por el Altstad. Bordeamos el centro y siguiendo el Danubio conseguimos aparcar algo alejados, aunque un bello paseo por las orillas del Danubio nos deja en unos veinte minutos a los pies de una ciudad medieval impresionante, llena de callejuelas con un diseño laberíntico, con casas de colores, suelo empedrado y una Munster altísima que se alza sobre la ciudad que tiene muchas torres con un reloj cada una.
Deambulamos por las calles de Regensburg perdiéndonos entre su callejuelas para descansar en una heladería de la plaza Neupfarrplatz mientras Álvaro juega con unas niñas que acaba de conocer. Unas excavaciones realizadas a mediados de 1990 dejaron al descubierto restos del barrio judio de Ratisbona del siglo XVI, además de edificios romanos y hasta un bunker nazi. En una de las esquinas de la plaza entramos en unos grandes almacenes que tienen una cafetería en el último piso con una terraza que tiene unas vistas estupendas. Seguimos paseando y nos encontramos con un mercadillo y con una plaza la Bismarckplatz donde la gente joven se sienta a beber sus cervezas y lo más sorprendente es que hay un operario que escoba en mano va recogiendo los papeles y las botellas de vidrio vacías. Cenamos en una pizzeria al lado de esta plaza y vuelta a la furgoneta para dormir.

Día 10: Regensburg  - Nuremberg

Nos gustó tanto Ratisbona que decidimos quedarnos una mañana más para seguir paseando entre sus callejuelas y hacer compra en un mercadillo de productos artesaneles (frutas, huevos, pescados, quesos, carnes...) que han colocado en la Bisrmarckplatz, desde aquí nos acercamos al Schloss Thurm und Taxis que vimos desde fuera dando un paseo por un bello parque que lo rodea. Regresamos hacia la furgoneta pasando por un parque infantil a las orillas del Danubio donde Álvaro disfruta de un barco pirata y unos columpios antes de emprender viaje a Nuremberg; en apenas una hora y media llegamos a Nuremberg y atravesamos la ciudad en busca de una localidad llamado Zindorf donde está el parque de Playmóvil. Nuestra intención era pasar allí un par de horas y buscar luego un camping para dormir y poner lavadoras, sin embargo en la entrada al parque nos damos cuenta de que es mas grande de lo que imaginamos, por lo que decidimos volver al día siguiente. Demasiada suerte cuando nos encontramos con el camping que está allí al lado y además con plazas libres, probamos en su bar unas Dunkel y compramos salchichas para una pequeña barbacoa después de hacer la colada.

 







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